Un proyecto de Pere Montiel

Las ovejas serranas

"Sin las ovejas, no se puede entender el pasado y la vida en los valles y montañas del Pallars y la Ribagorça, así como del resto del Pirineo"

En el verano del año 2015 empecé este proyecto fotográfico de «Las ovejas serranas». Se trata de un trabajo que recoge imágenes de diferentes rebaños de ovejas del Pallars, la Alta Ribagorça, del concurso de perros pastores de Llavorsí y de una explotación de leche de oveja para elaborar quesos. En las montañas de Castellars (Alta Ribagorça), Erta (Alta Ribagorça) o Llessui (Pallars Sobirà), aprovechando la estancia en los pastos de alta montaña de los grandes rebaños que agrupan ovejas de la raza autóctona Xisqueta de diferentes propiedades, realicé una serie de fotos, normalmente los días en que se daba sal a las ovejas – la hierba de las montañas pirenaicas tiene un déficit de minerales – y se separa el ganado a punto de criar o enfermo.

Concurso de Perros Pastores de Llavorsí. Ediciones de 2015 y 2022.

En el reportaje se puede ver el rebaño de Corroncui (Alta Ribagorça) con el que se elabora uno de los mejores quesos catalanes de leche de oveja, de mayor calidad. En este caso las ovejas son de raza Assaf, mucho más productivas en cuanto a litros diarios que las ovejas de carne como la Xisqueta. También hay fotos de carácter deportivo del histórico concurso de perros pastores de Llavorsí. Ilustra las habilidades de los compañeros de los pastores y pastoras, la mayoría de ellos de la raza Border Collie, más útiles para concursos que el Pastor del Pirineo.

Ovejas de raza Assaf, de la explotación lechera de Corroncui (Alta Ribagorça). Verano de 2015.

La cría y explotación de las ovejas serranas y más en concreto de la oveja de raza Xisqueta, conocida también como Pallaresa, forma parte de la base cultural de los dos Pallars y de la Alta Ribagorça. Todo un estilo de vida influido por la trashumancia de los pastos de invierno a los de verano, la cría de los corderos, ha dado pie a una arquitectura concreta, una gastronomía única, palabras específicas, el uso y cuidado de la lana como materia prima de ropa y colchones, los oficios ligados a estos animales, la artesanía y las ferias comerciales. En definitiva, sin las ovejas, no se puede entender el pasado y la vida en los valles y montañas de esta parte de Cataluña.

En Castellars (Alta Ribagorça), ganaderos de la Ribagorça y del Pallars Jussà guardan las ovejas de raza Xisqueta durante el verano. 2015.

El trabajo de los pastores de ovejas se sincroniza con el ritmo de las estaciones. La colaboración es clave para la supervivencia. Tal como se ha hecho desde los principios de los tiempos, en verano, los diferentes ganaderos llevan juntos sus rebaños a pastar en distintos lugares de los Pirineos, compartiendo tareas, gastos y pastores, ahora muchos de ellos rumanos.

Diferentes rebaños como el de Martí de casa Ricou, de Rivert, pastan en Erta (Alta Ribagorça). Los jueves, suben a salar el ganado. Verano de 2015.

Las montañas de Llessui son uno de los lugares más conocidos en los Pirineos donde pastan los rebaños de ovejas, vacas y caballos. Verano de 2017.

Aunque la mía fue la primera generación que no trabajó con las ovejas serranas, mi entorno familiar siguió ligado a estos animales, durante mucho tiempo. Como pallarés con raíces en Corroncui o Peracalç, interpreto también mi pasado a partir de esta raza Xisqueta y de los ovinos en general.

Las ovejas y cabras se pueden encontrar por todo el territorio, en el Pallars Jussà. Fígols, Ortoneda, La Pleta Verda o Santa Engràcia son algunos de estos lugares, donde pastoras y pastores sacan a los animales cada día. Diferentes estaciones, 2015-2025.